La Ruta de la Memoria.

San Felipe/Chile.

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En homenaje a las ex presas políticas que pasaron por nuestras Casas, se construyó un memorial en la comunidad de San Felipe. Existen otros en la región como el de Van Buren en la ex-cárcel de Mujeres que ya se realizó tiempo atrás.

La “Ruta de la Memoria” es un recorrido conmemorativo que se organizó el año 2017 por el Consejo Regional de la Cultura y las Artes, en conjunto con la Mesa de Cultura, Memoria y Derechos Humanos de la Región de Valparaíso,  la Universidad de Playa Ancha y el Parque Cultural de Valparaíso.

Esta ruta tiene como símbolo“una enredadera" plasmada en una obra artìstica moderna, en sobrerelieve, que refleja los afectos fragmentados y las vidas apagadas de las mujeres torturadas durante la dictadura cívico militar en Chile desde el año 1973. 

La inauguración se realizó el 22 de Junio de 2019 con asistencia de autoridades y agrupaciones de derechos humanos de la Región. Esta, fue preparada por el Servicio de Salud Aconcagua y Prais Aconcagua cuya coordinadora es Gabriela Lucero Córdova, una de las ex prisioneras políticas que se dirigió a la asamblea diciendo que ellas encontraron en el Buen Pastor un verdadero Hogar.

Sonia Fernández, una de las ex reclusas, recordaba con cariño a las hermanas Clotilde Pérez, Espíritu Santo Jerez y Lucía Delgado que les daban absoluta confianza, las dejaban ir al huerto, y pasearse por los claustros. Se ofrecieron para ordenar y mantener la Iglesia, encontrando allí a Dios que les daba confianza y fortaleza dentro de su encarcelamiento. Incluso contó que una vez Hna. Clotilde las llevó a la casa de veraneo del Quisco, donde las dejó con absoluta libertad en la playa con su picnic, mientras las hermanas subieron a la casa de veraneo;  "y nosotras no defraudamos su confianza". También les dejaban ver a sus niños.

Ella narró que ella había sido violada y vejada de distintas maneras. Con el tiempo y con las terapias de restauración y sanaciòn ha logrado rehacer su vida.

En la ceremonia amenizó un conocido cantautor con poemas y cantos alusivos. En esta ceremonia se dirigieron a los presentes diferentes representantes de organismos públicos y privados, tales como de la Municipalidad de San Felipe, del Centro de Salud Aconcagua y otros.

En representación de la comunidad de las hermanas de San Felipe se dirigió a los asistentes Hna. M. Angélica Guzmán diciendo:

“La placa conmemorativa que se ha instalado en el muro exterior de lo que fuera la cárcel de mujeres, atendida por hermanas del Buen Pastor, recuerda a mujeres muy sufridas, abusadas, torturadas, que llegaron a este Redil en la época de la dictadura en Chile.

Al otro lado de esta pared, las esperaban otras  mujeres, religiosas movidas por una vocación de servicio, compasión, misericordia y ternura, según su modelo Jesús Buen Pastor. ¿Cómo no haber sufrido con ellas ese inmenso dolor de haber sido violentadas durante la Dictadura Militar? ¿Cómo no compadecerse y llorar con las mujeres que aquí llegaban heridas, desalentadas y selladas a fuego su memoria? ¡Quién puede comprender mejor a una mujer abusada en su cuerpo y alma, sino otra mujer! Sí, de mujer a mujer. “Una persona vale más que un mundo”, es el lema, de las hermanas, que ingresaron a esta Congregación del Buen Pastor, para dar acogida, escuchar, cuidar, alentar, dar confianza, y esa libertad interior que aun en una cárcel, nunca se pierde.

Esta era la esperanza para cada persona que llegaba a nuestro Redil y ¡cómo no, si los cristianos seguimos y hacemos memoria de un ser perseguido, arrestado, encarcelado, cruelmente torturado, y martirizado y resucitado! Todos los años en Semana Santa, el memorial de su Pasión, muerte y Resurrección nos hacen ver que Cristo ha estado con las torturadas y enredadas en el espacio oscuro de la memoria que como un nudo ha inhibido la floración de la propia humanidad. Pero Él no defrauda la  esperanza, ya que en lo íntimo de cada ser, en lo más profundo, el Espíritu de Dios hace que todas las humanas dimensiones lleguen- a veces en un  largo y lento proceso- a dar el salto  hacia una vida nueva: la restauración. Es una Ruta, en que la persona que sufrió la intolerancia y el sadismo es capaz de recordar lo sufrido, sin dañarse, como Jesús en la Cruz que dijo, “Señor perdónalos porque no saben lo que hacen”.

El perdón Un bello símbolo  de ecología humana es un acto de decisión, de amor trascendente.

  • En la Placa conmemorativa, la enredadera nos pone en contacto con la ecología.

 

Frente a la Cultura de Muerte que oprime, destroza y mata, la Cultura de Vida aquí estaba presente. ¡Y quién mejor que el artista porteño Leandro Silva, con su simbólico diseño de una enredadera, nos muestra el camino de la vida que vence a la muerte! Las enredaderas, plantas trepadoras de tallo largo y voluble tienen una doble misión: “enredarse” y trepar, si, por diferentes superficies. La tortura rompe la ecología humana que supone relaciones de diálogo y respeto, ya que abaja al victimario a etapas primitivas de su desarrollo por su odiosidad y violencia. La víctima se sentirá enredada en su ser, en su autoestima, pero jamás la tortura anudará su dignidad y su capacidad de trepar. La dignidad como la enredadera, crea órganos para, expandirse y alcanzar su salud y pleno desarrollo. La enredadera abre caminos y se hace frondosa, inventa nuevas rutas, se abre paso y algunas de estas plantas se llenan de hermosa flores que adornan con su belleza y nos hacen admirarnos de la floración impensada en lo que estaba enredado”, finalizó.

Cómo Congregación seguimos motivadas a dar vida donde hay tantos signos de muerte y continuar acogiendo con ternura y misericordia, al estilo del Buen Pastor a todas las mujeres que han sido dañadas en su dignidad.

 

Hna. Angélica Guzmán Vicuña.


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