Volver a pasar por el corazón

mdbildkind

"Debes saber, hija mía, que de la caridad de mi

Corazón voy a hacer descender torrentes de gracias

por tu corazón en los corazones de los otros."

Beata María del Divino Corazón Dröste

 

Hay una característica en todos los hombres y mujeres que viven una profunda intimidad con Jesús: Ser agradecidos, y tener una mirada retrospectiva y contemplativa de su vida que los hace reconocer en todo lo que viven los favores de Dios con ellos y ellas. Hoy 8 de septiembre recordamos con profunda gratitud el nacimiento de María del Divino Corazón Dröste, quien nos dice en su autobiografía:

Nací en Münster el 8 de septiembre de 1863, con mi hermano gemelo Max. Mi madre me dijo que en esa ocasión ella experimenta un gran consuelo, que ese día fue para ella uno de los mas felices de su vida. y no fue, según me dijo, un consuelo natural experimentado por una madre cuando le nace un hijo, sino algo muy diferente. Mi madre me contó esto, cuando estuvo en Oporto; en 1896. La primera gracia que Dios me hizo fue ser bautizada inmediatamente después de mi nacimiento porque se temía por mi vida. "El que me bautizó, fue el médico, jefe de los Masones en Münster." De esta manera Nuestro Señor quizo, desde el primer momento de mi vida, librarme del poder del maligno y tomar posesión de mi. ¡Oh! cómo quería permanecer el Señor de mi corazón hasta el último instante y por toda la eternidad!

Leemos a María Dröste que contempla con un corazón agradecido esta experiencia, ve cada acontecimiento como un regalo de Dios, como una gracia fundamental para su vida. Ella comienza a narrar como el Corazón de Jesús fue tomando posesión de ella, que, desde su nacimiento a la vida en Cristo fue tomada por el Amor.

Esta memoria nos dice tanto de la experiencia del pueblo de Israel: Y te acordarás de todo el camino por donde el Señor tu Dios te ha traído.[1] Porque acordarse o recordar es volver a pasar por el corazón aquello que ha sido significativo, que no solamente puede ser feliz, también hay momentos dolorosos, que nos han hecho crecer y volver a recordar nos hace mirar o más bien, nos hace saber interpretar lo que Dios escribe en nuestra historia de salvación.

En este tiempo de pandemia y distanciamiento físico podríamos tener esa mirada agradecida haciéndonos algunas preguntas: ¿Qué favores o gracias Dios ha tenido conmigo durante este tiempo?, relacionándolo con mi propio nacimiento ¿Qué puedo decir de mi nacimiento al contemplarlo ahora?, volvamos a pasar por el corazón nuestra historia para reconocer, interpretar y poder compartir con otros y otras lo que Dios hace día a día en nuestras vidas.

Pidamos a nuestra hermana María del Divino Corazón que acompañe nuestra historia de salvación con una mirada agradecida; que esta joven mujer nos anime en nuestro servicio de dar testimonio del amor desbordante del Corazón de Cristo. Porque tenemos la certeza que María intercederá por nosotros y nosotras: “Yo seguiré rezando a Nuestro Señor para que te dé siempre más gracias, para que te haga sentir su cercanía en las dificultades y tribulaciones.”

Hna. Carolina Madariaga M

Religiosa del Buen Pastor.

 

[1] Deuteronomio 8,2a.


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