Hermana Angélica Camus Santos renueva sus Votos Perpetuos

Santiago/Chile

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                “Coquita” es como sus familiares le dice con cariño a Hna. Angélica, quien ingresó a la Congregación el año 1995 en la ciudad de Coquimbo, IV región de Chile.

La cita para la eucaristía de renovación de Votos Perpetuos de Hna. Angélica Camus fue el domingo 27 de septiembre. La celebración fue presidida por el Provincial de la Orden de la Merced en Chile el P. Mario Salas Becerra O.de.M, acompañado de las comunidades de la Sede Provincial, Contemplativas y de Formación.

La animación de la Santa Misa de hna. Eliana Letelier Palma, Secretaria y Archivista Provincial, le dio a la ceremonia la solemnidad y ambiente festivo necesario para vivir este “Si a Jesús”. Con hermosos cantos a cargo de la Comunidad de Formación de Puente Alto, Hna. Angélica narró interpelada por el sacerdote la fórmula de renovación para su posterior firma por parte de ambos y la Animadora Provincial. Hna. Sandra Suárez Cordero.

Hna. Angélica nos comparte que sintió “una gran alegría, ya que María siempre ha estado presente desde el día de mi nacimiento fui encomendada a Nuestra Señora de Lourdes. ¿Cómo no estar feliz, si el día en que iba a entregarme a Jesús en la vida apostólica se celebraba en Chile extraordinariamente a la Virgen del Carmen? Ella siempre ha estado a mi lado, tomándome de la mano y cubriéndome con su manto de amor y conduciéndome a Jesús.

Me embarga un inmenso sentimiento de gratitud y amor hacia mis hermanas contemplativas. Muy feliz de ver a hermanas Gabriela y María presentes en la ceremonia. Ellas son reflejo de ese amor de Jesús que recibí en la vida contemplativa. Esta vida es maravillosa, ¡quiero mucho a las hermanas!

Doy gracias a mis padres por todo lo que me entregaron, pero estaba triste por mi madre que partió al Padre hace poco, sin embargo, su compañía estaba conmigo, ya que ella amaba mucho a Jesús. Ella debe haberse sentido feliz de este nuevo paso de entrega y compromiso, a pesar de mi miseria y pequeñez.

Estaba nerviosa y ansiosa en la ceremonia, ya que es un hermoso desafío el que me espera y que no puedo hacerlo sola, sino con la ayuda de Dios.

Y finalmente estoy muy alegre, ya que sentí que el Señor manifestó su voluntad y este SI que me deba la Congregación de acogerme en la rama apostólica, no era solo una idea mía, sino que de Él.

Estoy muy agradecida de Dios, de Jesús, que a pesar de mi pequeñez Él me sigue amando y llamando. Está conmigo y espero ser dócil a su voluntad”, finalizó.

 

Por. Centro de Comunicación


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